Sobre el avance especial de la HBO “Fire and Ice: A Foreshadowing”

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HBO y Canal +, emitieron un extenso adelanto especial sobre la cuarta temporada de Juego de Tronos, que llegará a nuestras pantallas el día 6 de abril -el 7 de abril en España apenas unas horas después de su estreno, a través de Canal+ Series-. ¿Qué jugosos detalles o comentarios nos trae? Repasamos algunos de los más destacables en este artículo especial.

Bajo el título de Fire and Ice: A Foreshadowing, la HBO comienza a allanar el terreno de cara al estreno de su nueva niña mimada en esto de la ficción televisiva: Juego de Tronos. De la mano de David Benioff y D.B Weiss -guionistas y showrunners de la serie- y de la boca de los protagonistas de esta cuarta temporada -un plantel de actores y actrices que no hace más que crecer en talento y número-, A Foreshadowing, nos sirve de aperitivo y pequeño adelanto de lo que nos espera en esta nueva y esperada tanda de episodios. Fire and Ice: A Foreshadowing, está trufado de preguntas de los fans a través de Twitter a los actores y miembros del reparto, que van indagando en las frases más importantes vistas hasta la fecha en la serie, los momentos más destacados en el rodaje -delante y detrás de las cámaras- o de las facetas más ocultas de sus personajes.

Una de las cosas que deja patente el avance, y es algo que ya habíamos comentado, es la alta velocidad de adaptación. En sus pequeños flashes y cortes, podemos vislumbrar secuencias y escenas extraídas directamente de novelas como Festín de Cuervos y Danza de Dragones, hasta la fecha, las últimas publicadas de la saga. Esto acrecienta la imperiosa marcha que llevan puesta los guionistas de la serie, que han dejado la velocidad de crucero de las primeras temporadas como un mero recuerdo del pasado. ¿Es entonces un problema? Sí, y no. No es un problema desde el punto de vista narrativo, y menos desde el punto de vista del mero espectador de la serie -que no lector-, ya que se disfruta sin más miramiento con los hechos narrados en las novelas siguiendo el orden cronológico y sin demasiados desvaríos más allá de la trama principal. Por otra parte, y como el más avezado e inquieto lector se habrá dado cuenta, sí puede suponer un problema dado el ritmo de publicación de los libros de George R.R. Martin, que como bien sabéis, es el que es.

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¿Qué puede pasar? Pues que la serie adelante a los hechos en los libros, o que coincida, en un futuro, con la publicación de los dos últimos tomos de la Canción de hielo y fuego, al menos en inglés. Recientemente saltaron las alarmas al confirmarse, por parte de la editorial estadounidense de la saga, que Martin no tendría listo Vientos de Invierno hasta el 2015 como poco. Esto nos inclina a pensar que las tres últimas temporadas, y las dos últimas novelas, coincidirán en el mismo plazo y periodo de tiempo, dejándonos con una algarabía tronera de lo más gorda. El lector y espectador estadounidense y británico, en este escenario, tendrá tiempo de tomar cada libro y temporada televisiva por sí sola y de manera individual, conjugándose y solapándose a la perfección ambos medios. Pero el hispanohablante o castellano, tendría que esperar a la consabida traducción literaria de ambas novelas -un proceso lento y minucioso- si no quiere verse sometido al hipotético y adelantado spoiler proveniente de la serie, con lo que quizás, puede que veamos el final de la adaptación de televisión antes de que se traduzcan Vientos de Invierno o Sueño de Primavera. Imaginad por un momento que veis el final de la saga antes por televisión que en las novelas que habéis leído durante tantos años y desde hace tanto tiempo atrás. No haría demasiada gracia, ¿verdad? Y menos teniendo en cuenta lo complejo y épico de un desenlace como el que puede traernos Canción de hielo y fuego. Sí, es el peor de los escenarios, pero también puede que sea el más probable de todos, salvo que se hagan más temporadas de la serie para dar más margen, se reduzca el ritmo de adaptación -cosa poco probable- o se realice algún parón como se hizo en su día con Los Soprano, dividiendo las temporadas finales en varias tandas -algo que se empieza a rumorear-.

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Centrándonos en el avance, cabe destacar el impresionante trabajo de interiorización interpretativo de algunos actores y actrices, en especial de Emilia Clarke -Daenerys Targaryen- y Nicolaj Coster-Waldau -Jaime Lannister-, cuyos roles en la serie demuestran el absoluto acierto de casting que se tomó en su momento -de hecho, varios compañeros de reparto destacan lo mimético de su interpretación y actuación-. Ambos han captado a la perfección la esencia de cada personaje, zambulléndose en lo más profundo de sus deseos, miedos y debilidades. Emilia, incluso, hace una brillante analogía entre el rápido crecimiento de los dragones y la forma en la que Daenerys comienza a perder el control de su loable campaña libertadora y conquistadora digna de estudio. Dragones, que por cierto, están enormes -impagable ese plano de Drogon acechando a las cabras-. Este tipo de complicidad y mimetización con el personaje al que encarnan es algo que ayuda a comprender y a confirmar, que en Juego de Tronos no se dedican simplemente a recitar líneas y frases de forma automática.

"Los Lannister no son los únicos que pagan sus deudas."

“Los Lannister no son los únicos que pagan sus deudas.”

En Fire and Ice: A Foreshadowing también encontramos un adelanto a las motivaciones de los nuevos personajes que entran a escena, como lo es Oberyn Martell -interpretado por Pedro Pascal-. La Víbora Roja, que llega como  representante de la casa Martell a Desembarco del Rey para asistir como invitado a la Boda Real de Joffrey Baratheon y Margaery Tyrell, es una de las incorporaciones más destacables de la cuarta temporada. ¿Cuáles son sus intenciones? ¿Qué oculta? Weiss y Benioff -y el mismo Pedro Pascal- hablan tanto de desdén del personaje a todo lo que le rodea, hasta el posible y taimado odio a los Lannister, a los que guarda cierto rencor por sucesos del pasado. Queda por ver como trasladan a la serie un personaje tan enigmático como Oberyn, así como su relación con Tyrion Lannister, que a poco que se lleve con soltura, puede dar mucho juego.

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Las cosas no pintan nada bien para Tyrion Lannister –Peter Dinklage– en esta cuarta temporada. Los lectores de Tormenta de Espadas bien sabéis el particular descenso del personaje -que comienza a tocar fondo-, y que empieza a ver conspiraciones, peligros y extrañas amenazas provenientes de todos los frentes imaginables. Se encuentra solo y aislado, rodeado de familiares, supuestos amigos y rivales, que de una forma u otra, lo repudian y lo quieren ver muerto. Ni su esposa -recordemos, Sansa Stark, que vive su propia anábasis y huida hacia adelante-, ni su dolida y oculta amante, parecen hacerle demasiado caso. Sin entrar en más detalles, deseo con especial ahínco que su renovada relación con repudiado hermano, Jaime Lannister -como así parece verse e insinuarse en el avance-, se vea desarrollada con mimo y detalle.  Las intrigas y confidencias entre los leones -desde Tywin Lannister a Cersei, pasando por el citado Tyrion o el converso Jaime-, ocuparán muchos minutos en pantalla.

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En el norte, la lucha en el Muro sigue su curso. Jon Nieve debe demostrar sus dotes como líder, defendiendo el Castillo Negro de los ataques de los salvajes que se han internado en las tierras del Agasajo, que siguen impetuosos sus incursiones contra la Guardia de la Noche. Kit Harington ha ido ganando galones como actor en la piel de Jon Nieve, y pese a las reticencias de muchos de los televidentes -que lo tachan de hierático e inexpresivo-, sigue demostrando ser un cuervo bastardo de lo más versátil en pantalla. Durante el avance destaca el conflicto interno de su personaje durante la inminente cuarta temporada, con un Jon Nieve que no solo ha roto los votos de la Guardia de la Noche, también ha traicionado y tirado por tierra el juramento de lealtad y amor que le hizo a la salvaje Ygritte. Quizás su madurez como líder y personaje se geste en la esperada y brutal batalla por el Castillo Negro, -y ojo, que esto podría considerarse un spoiler– que como se adelantó en su momento, será el clímax de la temporada, y contará tras las cámaras con la dirección del eficiente y todoterreno Neil Marshall -que dirigió también el soberbio capítulo Aguasnegras, en la segunda temporada-, un as en la manga a nivel creativo que puede casar a la perfección con semejante y épico momento.

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El vídeo avance de la HBO también nos enseña algo de Bran y su viaje -del que veremos algo más en esta cuarta temporada de lo que estamos acostumbrados-, un poco de Brienne y su particular búsqueda y juramento -así mismo, y a tenor de sus declaraciones spoiler que hablan de un mordisco a una oreja, se nos insta pensar en un cliffhanger concreto para su personaje al final de la temporada spoiler– y así como otro recurrente flash más del recorrido de Sandor Clegane y Arya Stark -que sigue madurando como personaje, y que comienza a experimentar en su propio ser los peligros que trae la guerra y la desolación que se cierne a su alrededor-. A tenor de esto último, esperemos que la relación entre ambos personajes sea algo más compleja y profunda -en el libro tiene algunos de los pasajes más inspirados-, y no tan velada o superflua como vimos en la tercera temporada, que aunque estaba bien, no ofrecía ni un ápice de lo que debiera.

El diseño de producción de Juego de Tronos ha vuelto a subir un escalafón. Ya no tenemos una serie que se oculta o intenta ser imaginativa en sus descripciones, escenarios, combates o lugares: ahora simplemente, se dedica a mostrarlos. Junto con el tamaño de los dragones se ha ido también aumentando el presupuesto, y eso se nota. El citado plano de Drogon es revelador, pero también lo son las secuencias que se ven de la Boda Real o de los alrededores y las murallas de la ciudad Meereen. Los mismos actores -en concreto, Charles Dance-, lo corroboran: “Es como estar dentro de una pequeña película”. Tanto David Benioff, como D.B Weiss, destacan la cohesión de esta cuarta temporada como epilogo argumental y desenlace a los muchos sucesos vistos en la anterior tanda de capítulos, y al mismo tiempo, como gran arco individual. Tormenta de Espadas -pese a que aquí, en esta segunda parte de la adaptación, entran en acción muchos elementos de Festín de Cuervos y Danza de Dragones– es un libro que funciona a la perfección por sí solo, plagado de matices, personajes memorables y numerosas tramas conclusivas -pero que a su vez, abren la puerta a un todo narrativo, todavía mayor- y parece que su adaptación televisiva, mostrará tales mieles literarias de la manera más fiel y consecuente posible.

Alberto González

 

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Twittadano del mundo. Cinéfago empedernido, escritor moderado. Colaborador y crítico en @vandalonline, @cinefiloes y @appleadictos

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